Artistas del mes

Olga Esther
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Olga Esther


Si hay una palabra que puede definir la obra de Olga Esther es Personal. Personal por la forma de transmitir una idea. Personal por lo que cuenta y cómo lo cuenta. Personal porque la pintura y su simbología, observada desde este punto de vista, toma matices completamente diferentes. Personal porque sus pinturas no tratan una única sensación, sino que pueden llegar a evocarnos cualquier emoción que pueda sentir la persona: la soledad, la reflexión, el dolor, la incertidumbre, el abandono, la desesperación... Las viejas, las putas, las niñas de la guerra, las revolucionarias, las indígenas, todas las mujeres olvidadas, las invisibles, todas ellas se han convertido en protagonistas de su última serie bajo el título “De Princesas y Otras Historias…”. Un trabajo bonito, sensible, personal.

1. El primer planeta de tu universo
No podría decir cuál fue mi primera pintura, desde que tengo memoria he pintado y dibujado. A cada etapa de mi vida, a cada cambio, a cada recuerdo le acompaña una pintura diferente.

2. ¿Eres una amante correspondida?
Supongo que sí. Recuerdo un momento que me emocionó mucho. Habíamos estado trabajando en un proyecto artístico sobre los cautiverios de las mujeres, basado en la tesis doctoral de Marcela Lagarde, antropóloga mexicana. Una amiga común le enseñó las pinturas, le gustaron, y se puso en contacto para proponernos realizar el proyecto en México.

3. El placer y el dolor
Me gusta pintar, es así de simple. No me imagino mi vida sin la pintura. Es algo que he hecho desde siempre y que espero poder seguir haciendo, forma parte de mí, de lo que soy. También hay miedos y dudas, pero supongo que eso forma parte de la vida, y no solo en la pintura.
¿Sabéis cuándo hay frustración? Cuando tienes que currar en algo que no te gusta, y encima cuando terminas estas tan cansada física y emocionalmente que no tienes fuerzas ni para coger un pincel. De todas formas no me considero ni mejor ni peor que nadie y la realidad es que en esta sociedad son muy poc@s l@s que pueden ganarse la vida haciendo lo que les gusta.

4. Tus colonias, ungüentos y afrodisíacos
¿Mi afrodisiaco? Algo que me mueve por dentro, una emoción que se queda atorada. Tras la emoción, hay imágenes, pensamientos visuales, y una necesidad de expresar lo que siento. Unas veces esa necesidad es como un grito, otras como un susurro. En cuanto al proceso, no tengo ningún método, soy bastante caótica y desordenada, en la pintura y en mi vida en general. Solo sé que mientras pinto, el mundo entero desaparece.

5. Signos, lenguaje, mirada universal.
Me cuesta hablar de lo que pinto y la verdad es que no me siento cómoda haciéndolo. Mi primera reacción es huir cuando me piden explicaciones. Yo me expreso pintando, cuando pinto lo hago desde mis emociones, y tiene más que ver con imágenes, intuiciones y pensamientos no verbales que con palabras. Mi pintura soy yo, no habla de mí, pero sí desde mí, desde lo que yo siento, de lo que me duele.
Para mí, pintar un cuadro es como contar una historia, hay algo en los cuentos que siempre me ha atraído. La última serie en la que estoy trabajando, “De princesas y otras historias...”, habla precisamente de cómo también a través de los cuentos, nos transmiten las fantasías y mandatos de género, de cómo encarcelan nuestras subjetividades y valores simbólicos, de cómo construyen nuestra mirada y nuestros afectos y del dolor que marca nuestros cuerpos dejándonos heridas y cicatrices que arrastramos en nuestra vida. He utilizado símbolos de la iconografía de los cuentos clásicos y otros religiosos de la pintura occidental.
A la hora de pintar me interesan las invisibles, las olvidadas: las viejas, las putas, las revolucionarias, las indígenas, las excluidas, las niñas en conflictos de guerra...
Creo que la relación tan personal y estrecha que he tenido con México en los últimos años, ha influido no solo en mi forma de ver y entender el mundo sino también en mi pintura.

6. Vende tu alma al diablo.
¿Tiene que ser el alma? Preferiría venderle algún que otro cuadrito que me permitiera estar una temporada pintando sin preocuparme ni de dios ni del diablo.

7. ¿Futuras misiones para la nave espacial?
Ni idea, últimamente mi vida es como una montaña rusa, así que de momento me limito a vivir el presente. Hay por ahí algún que otro proyecto y espero, muchas sorpresas. Ya os avisaré.

Kalasnikof de preguntas

Su primer pensamiento matutino:
Más que un pensamiento, una sensación: el cosquilleo que sientes ante algo nuevo que comienza.

Esa imagen que podría pasarsehoras(ad)mirando: Cualquiera de las obras de Remedios Varo; por poner alguna “Mujer Saliendo del Psicoanalista” o “Cazadora de Astros”.

Algo para hacer a cualquier hora:
mmmmmmm...

La primera vez que leyó un ejemplar de Vulture (¿cómo cayó en sus manos?):
Fue en octubre, en una de mis escapadas nocturnas por el barrio y la verdad es que me gustó.

La mejor película de su videoteca:
No se, así de pronto se me ocurre: para reír y pasar un buen rato, “La ley de Herodes”; una muy fuerte, “Johnny cogió su fusil” o “Earthlings” y una de mujeres, “Antonia”.

Un ídolo:
Todas y todos los Nadies de este mundo y de otros.

Un libro para releer:
Muchísimos, no puedo elegir: “Los cautiverios de las mujeres” de Marcela Lagarde, “Me llamo Rigoberta Menchú y así me nació la conciencia”, “La historia de los colores” y “Don Durito de la Lacandona” del Subcomandante Marcos, “Las enseñanzas de Don Juan” de Carlos Castañeda, “Forastero en Tierra Extraña”, “Hyperion”, “Dune”, “El juego de Ender”, “La mano izquierda de la oscuridad” y “Los desposeídos: una utopía ambigua” de Ursula K. Le Guin...

Un sueño recurrente:
Que otro mundo es posible...

Su tesoro más preciado:
Mi compañero más peludo, cariñoso y chiquito: Frijol.

Su merienda favorita:
¡Fondue de chocolate con fresas!