Demonios que disco
Demonios, qué disco!


T
HE XX: La fragilidad
Febrero 2010/ Lo de este grupo es sencillamente asombroso. Hablamos de The xx. Cuatro jovenzuelos (veinteañeros), dos chicos y dos chicas del sur de Londres, que estuvieron cerca de dos años encerrados grabando 11 canciones que formarían su primer trabajo: XX. Pero no es un trabajo cualquiera ni un grupo cualquiera. Estamos hablando de una de las bandas más originales de los últimos años y sin duda uno de los mejores discos del año.

Que su música sea oscura, lenta, triste, secreta, cálida y minimalista, no es una casualidad. Ellos son cuatro tipos raros. No les va la fama, no les van los conciertos. De hecho, una de las guitarristas, ha dejado temporalmente el grupo a mitad de gira debido a que está agotada (físicamente) de de la promoción  del disco.

Pero vamos a centrarnos en su música que es lo que realmente importa. En este momento, hablaría de cada una de las canciones de forma separada y en orden de listado, pero en esta ocasión, creo que no hay que hacerlo así. El disco de The xx, es un todo, en si mismo, es una única canción.

Las melodías van a variar imperceptiblemente, nos encontraremos pequeños cambios de ritmos, muy fugaces, ya que la batería y los ritmos programados aparecen poco y cuando lo hacen siempre son en segundo plano. Los suaves punteos de guitarra y notas sueltas en teclados son los que llevan realmente el protagonismo. Y muchas de las canciones se apoyan en las voces de los componentes, que se intercambian en cada canción.

En la gran depresión, podemos encontrar pequeñas alegrías como “Basic Space” (pieza más movida del disco) o “Heart Skipped A Beat”. O muy grandes tristezas que te dejarán para el arrastre como “Shelter” o “Infinity”. Canciones que se alternan como situaciones de la vida real.
Pero son las canciones intermedias, es decir, ni alegres ni tristes del todo, que lo son.pero no del todo, donde The xx roza la perfección. “Crystalised” o “Islands” seguidas en el disco, son el momento cumbre del álbum, sobre todo ese final colgado al aire… No exagero si digo que son dos de las mejores momentos que he escuchado en los últimos tiempos.

Y absolutamente ningún minuto de relleno, desde la instrumental “Intro” que abre el disco poniéndonos en situación, seguida de la magistral “Vcr” donde un divertido xilófono da paso a una guitarra y a las voces. Nada más. Hasta los instantes finales del disco donde encontraremos la escalofriante “Night time” y su épico punteo. Y “Stars” para apagar las luces y dormir plácidamente.

En general son canciones que hacen que quieres moverte despacio, con cuidado, o meterte debajo de una manta en invierno y no moverte en horas.

De tan frágiles que parecen ellos y tan frágil que es su música, habrá que cuidarlos. No tengo muy claro que su carrera musical se alargue muchos años (no me gustaría hablar de una banda fugaz), pero en realidad no quiero que ocurra eso. Quiero que sigan en activo muchísimos años, y que cada dos años nos regalen 11 canciones de esta intensidad y belleza.



I do it for FREEDOM

Tras este singular nombre se esconde un debut sobresaliente.  Desde Madrid y con sonidos rock- pop indies de la vieja escuela, de los de toda la vida, hemos podido conocer a I do it for FREEDOM.

Un trabajo autoeditado y en el que se nota en la calidad, sus grandes conocimientos musicales, y con su mayoría de letras en inglés.

Desde su página web  http://www.idoitforfreedom.com/ o desde su myspace  http://www.myspace.com/idoitforfreedom se pueden escuchar y descargar sus siete temas. También se puede ver el video de su fabulosa canción “Winner”. Y si te entran ganas de escuchar más como me pasó a mi, no te pierdas “Nice and Junkie” con toques electrónicos, el dulce duo con Keiko  “Tune for walking” y la explosiva y con letras en castellano “Bella historia de desamor”.

 


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