Cinefilia

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EGRESO AL FUTURO:
Aquellos maravillosos años

Para la gente de mi generación, los ochenta fueron una década clave a la hora de asentar nuestras bases cinéfilas. En los años de películas como Gremlins, Cazafantasmas, Los Goonies o La princesa prometida, fuimos muchos los que aprendimos a amar el cine como un espectáculo deslumbrante, capaz de relatar historias para todos los públicos (éramos unos mocosos, no lo olvidemos) que pasaban en un suspiro entre un sinfín de maravillas visuales. De todos estos títulos, ninguno tan icónico como uno que, en este 2010, alcanza los 25 años de vida: Regreso al futuro. Cuarta película de un entonces desconocido Robert Zemeckis,  pronto sería reconocida como una obra legendaria, llamada a dar un giro de 180 grados a los relatos de viajes en el tiempo gracias a su hábil combinación de comedia y ciencia-ficción.

Bob Gale, co-guionista habitual de Zemeckis, tuvo una revelación el día que imaginó qué hubiera pasado si su padre y él hubieran ido juntos al colegio. En sólo un fin de semana, ambos escribieron un guión por el que Steven Spielberg acabaría apostando desde su recién fundada productora Amblin. La cosa prometía: en 1985, el adolescente Marty McFly viaja accidentalmente en el tiempo a bordo de una máquina que su amigo el excéntrico Dr. Emmet Brown ha construido con un viejo coche DeLorean (la primera opción de Zemeckis y Gale fue… una nevera). Tras retroceder treinta años, se encontrará con sus futuros padres, no pudiendo evitar que su madre se enamore de él y poniendo en serio peligro la unión de ambos e incluso su propia existencia.

La primera opción del director para interpretar al protagonista fue Michael J. Fox, pero la prometedora estrella estaba comprometida con la serie Enredos de familia y su contrato le impedía compaginar los dos trabajos. Como solución de emergencia, Zemeckis recurrió a Eric Stoltz, con quien empezó a rodar la película sin ningún convencimiento en sus aptitudes como actor del método. Transcurridas unas semanas, Fox quedó libre y Zemeckis no se lo pensó: despidió a Stoltz, descartó el material que había rodado y volvió a empezar con otro intérprete al frente del reparto. A partir de aquí, todo vino rodado: el actor canadiense clavó al personaje y dejó para la posteridad momentos ilustres, como su escena tocando Johnny B. Goode antes de que fuera compuesta, sus réplicas con Christopher Lloyd sobre la presidencia de Ronald Reagan -recordemos, actor de westerns en 1955- o el flirteo con su propia madre, que se dirige a él por el nombre de sus pantalones: Levis Strauss (adaptación española del original, el entonces aquí poco conocido Calvin Klein).

El resto es pura nostalgia: el baile del Encantamiento Bajo el Mar, el enérgico Power of Love de Huey Lewis & The News… Echando la mirada atrás, es imposible no añorar aquellos en que todos queríamos ser aquel muchacho bajito que iba en monopatín y que se cabreaba de lo lindo cuando alguien osaba llamarle gallina. Sin embargo, aunque ya cuente con un cuarto de siglo a sus espaldas, Regreso al futuro nunca acumulará ni una sola mota de polvo. Te atrapa con cada visionado, aunque te sepas sus diálogos de memoria. Siempre acaba volviendo a nuestra memoria como el primer día, ingeniosa y rabiosamente divertida. Y los recuerdos, como las buenas películas, duran para siempre.

Estados Unidos, 1985. T.O.: Back to the Future. Director: Robert Zemeckis  Guión: Robert Zemeckis y Bob Gale  Productores: Bob Gale y Neil Canton  Productores ejecutivos: Steven Spielberg, Kathleen Kennedy y Frank Marshall  Música: Alan Silvestri  Fotografía: Dean Cundey  Diseño de producción: Lawrence G. Paull  Montaje: Arthur Schmidt y Harry Keramidas  Intérpretes: Michael J. Fox (Marty McFly), Christopher Lloyd (Doc Emmet Brown), Lea Thompson (Lorraine Baines), Crispin Glover (George McFly), Thomas F. Wilson (Biff Tannen)  Duración: 111 minutos  Producción: Amblin Entertainment para Universal Pictures.

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